sábado, 21 de febrero de 2015

Epilepsia: Implicaciones sociales y familiares

Para una familia tener un paciente epiléptico es un gran reto, implica una adaptación de todos sus miembros al hecho de que en cualquier momento, de forma súbita, se puede presentar una emergencia médica que puede variar en grado de gravedad.

En países desarrollados, se hacen planes de educación de las familias para prepararlos para el manejo de una crisis convulsiva de tal forma que se minimizen los daños que sufra el paciente. 

Este entrenamiento incluye:
La protección de la via aérea
La protección para que no se produzcan fracturas u otras lesiones en los miembros
Protección para que no se produzcan rupturas de los dientes, mordeduras de la lengua
Manejo del estado post-ictal
Estos entrenamientos disminuyen la morbilidad secundaria al síndrome epiléptico.

Sin un buen conocimiento del síndrome convulsivo, se producen prejuicios como los siguientes:

Que la enfermedad es contagiosa
Que todos los epiplépticos son locos o enajenados o retrasados mentales
Que los epilépticos son peligrosos
Que los epilépticos no pueden trabajar o hacer deportes o estudiar
Que la epilepsia es cosa de demonios o de Dios


Todos lo prejuicios anteriores y muchos otros son simple consecuencia de la ignorancia. Además, el desconocimiento hace que las personas acudan a brujos, chamanes y charlatanes cuando lo que deben hacer es llevarlo con el Neurólogo.

Si conoces a alguien que tenga epilepsia o un epiléptico forma parte de tu familia debes sugerirles a ellos o acudir con tu familiar al Neurólogo.

Epilepsia: Implicaciones en la educación

Los estudiantes con epilepsia o que son propensos a los ataques son elegibles para recibir servicios de educación especial bajo el Acta para la Educación de los Individuos con Discapacidades (IDEA). La epilepsia se clasifica como "impedimento a la salud" (other health impairment) y la escuela y los padres tienen que desarrollar un Programa Educativo Individualizado ("Individualized Education Program," o IEP) a fin de especificar los servicios apropiados. Es posible que algunos alumnos con epilepsia tengan además otras condiciones tales como problemas del aprendizaje.
Algunos ataques pueden interferir con las capacidades para el aprendizaje. Si el estudiante tiene el tipo de ataque caracterizado por un breve período de mirada fija, él o ella posiblemente pierda parte de lo que diga el profesor. Es importante que el profesor observe y documente esos episodios e informe a los padres y a la enfermera de la escuela.
Dependiendo del tipo de ataque o cuán seguido éstos ocurran, algunos niños pueden necesitar ayuda para poder mantenerse al mismo nivel de los demás alumnos. Esta asistencia puede incluir adaptaciones en el estilo de instrucción dentro de la sala de clases, instrucción para los profesores sobre cómo asistir al niño durante un ataque, y asesoría. Todo esto deberá ser incluido en el Programa Educativo Individualizado (IEP).
Es importante que los profesores y personal de la escuela comprendan la condición del niño, los posibles efectos de los medicamentos, y qué hacer en el caso de que el niño tenga un ataque en la escuela. La mayoría de los padres encuentran que una conversación con los profesores al comienzo del año da buenos resultados. Aunque el niño tenga ataques que son controlados mediante medicamentos, es mejor que el personal de la escuela esté informado sobre la condición del niño.
El personal de la escuela y la familia deben trabajar juntos para controlar la efectividad de los medicamentos y cualquier efecto producido por éstos. Es importante avisarle al doctor si se nota algún cambio en las destrezas físicas o intelectuales del niño. También pueden ocurrir problemas auditivos o en la percepción, por causa de cambios cerebrales. Las observaciones escritas por parte de la familia y personal de la escuela podrán ayudar en futuras discusiones con el doctor del niño.
Los niños y jóvenes con epilepsia deben también tratar con los aspectos psicológicos y sociales de la condición. Esto incluye la manera en que el público percibe los ataques, el miedo de ocurrencias desconocidas, la pérdida de control durante el ataque, y cumplimiento con los medicamentos. Para ayudar a los niños a sentirse más seguros de sí mismos y para que éstos acepten el hecho de tener epilepsia, la escuela puede proveer, al personal y alumnos, un programa de educación sobre la epilepsia, incluyendo cómo reconocer un ataque y primeros auxilios.
Los estudiantes pueden beneficiarse más cuando la familia y la escuela trabajan juntos. Hay muchos materiales disponibles para las familias y profesores para que éstos puedan trabajar efectivamente como equipo.

Fuente: National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS)
National Institutes of Health
Brain Resources and Information Network

Epilepsia: Métodos diagnósticos

Es necesario recordar que la epilepsia es una patología crónica del cerebro, sin embargo, el cerebro, para funcionar, depende de múltiples órganos y sistemas, además de múltiples metabolitos, por lo cual el estudio de la epilepsia y del síndrome convulsivo debe ser hecho basándose en una historia clínica y familiar completa y un exámen físico bien realizado preferiblemente por un neurólogo o un internista.
Luego de realizar la historia y el exámen físico se necesitan, de acuerdo con los hallazgos, una serie de exámenes que van a variar dependiendo de dichos hallazgos. Sin embargo, hay estudios que son útiles (aunque no todos están indicados de primera elección):
  • Electroencefalograma: es un estudio neurofisiológico que mide la actividad eléctrica de las diferentes áreas del cerebro y que evidencia las diferentes ondas cerebrales fisiológicas y tambien evidencia la actividad paroxística y el reclutamiento de áreas corticales en la epilepsia. Tambien evidencia focos epileptógenos aun en ausencia de síntomas.
  • Tomografía axial computarizada: Es un método de imágenes que utiliza rayos x colimados en cortes helicoidales. Se justifica su uso siempre que las crisis se inicien en edades que epidemiológicamente no se correspondan con la epilepsia (adultos, ancianos, recien nacidos, etc.). Se utiliza para descartar causas como edema cerebral, ictus isquémico o hemorrágico, tumores, neuroinfecciones, etc.
  • Resonancia Magnética Nuclear: Es un estudio de imágenes que se utiliza cuando las lesiones a nivel tomográfico son isodensas o son de tallo cerebral.
  • Estudios metabólicos: Se deben descartar trastornos hidroelectrolíticos y endocrinos
  • Estudios de líquido cefalorraquídeo: se justifican en neuroinfección, Hemorragia subaracnoidea, parasitosis, enfermedades hematológicas e inmunológicas.

Epilepsia: Qué hacer si ve a alguien convulsionando?

Si ve a alguien que está teniendo una convulsión o que ha perdido el conocimiento, ésta usted puede ayudar de la siguiente manera:
  1. Voltee a la persona de lado para evitar que se asfixie con vómito o algún fluido.
  2. Proteja y amortigüe la cabeza de la persona.
  3. Afloje cualquier ropa apretada que tenga alrededor del cuello.
  4. Mantenga abiertas las vías respiratorias de la persona. Si es necesario, agarre suavemente la mandíbula de la persona e incline su cabeza hacia atrás.
  5. NO restringa el movimiento de la persona a menos que esté en peligro.
  6. NO ponga nada en la boca de la persona, ni siquiera medicina o líquidos. Esto puede causar asfixia o daños a la mandíbula, lengua o dientes de la persona. Contrario a la creencia generalizada, la gente no puede tragarse la lengua durante una convulsión o en ninguna otra situación.
  7. Retire cualquier objeto punzante o sólido con el que la persona pueda golpearse durante la convulsión.
  8. Tome nota de cuánto dura la convulsión y de los síntomas que se presentan para que le pueda informar al médico o al personal de emergencia si es necesario.
  9. Permanezca con la persona hasta que se acabe la convulsión.

Llame al 911 si:

  • La persona está embarazada o tiene diabetes.
  • La convulsión ocurrió en el agua.
  • La convulsión dura más de 5 minutos.
  • La persona no vuelve a respirar o no recupera el conocimiento después de que ha pasado la convulsión.
  • Otra convulsión se inicia antes de que la persona recupere el conocimiento.
  • La persona se lesiona a sí misma durante la convulsión.
  • Esta es la primera vez que ocurre una convulsión o si usted cree que podría ser la primera vez. Si no está seguro, revise si la persona tiene una tarjeta o algún accesorio como una cadena o brazalete de identificación médica que dice que tiene epilepsia o un trastorno convulsivo.
Después de que se acabe la convulsión, la persona se sentirá probablemente aturdida y cansada. También puede tener dolor de cabeza, estar confundida o sentirse avergonzada. Sea paciente con la persona y trate de ayudarla a encontrar un lugar donde pueda descansar si está cansada o no se siente bien. Si es necesario, ofrézcase a llamar un taxi, a un amigo o a un familiar para que le ayude a la persona llegar de forma segura a la casa.
Si ve a alguien que está teniendo una crisis no convulsiva, recuerde que el comportamiento de la persona no es intencional. La persona puede estar deambulando sin rumbo fijo o estar haciendo gestos inusuales y preocupantes. Usted puede ayudar siguiendo estas recomendaciones:
  1. Retire cualquier objeto peligroso que esté en el área alrededor de la persona o por donde ella va caminando.
  2. No trate de detener a la persona mientras está caminando, a menos que esté en peligro.
  3. No grite o sacuda a la persona.
  4. Permanezca con la persona hasta que esté completamente alerta.
National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS)
National Institutes of Health
Brain Resources and Information Network

Epilepsia: Epilepsia y embarazo

A las mujeres con epilepsia les preocupa a menudo saber si pueden quedar embarazadas y si tendrán un bebé sano. Esto es generalmente posible. A pesar de que algunos medicamentos para evitar las crisis y algunos tipos de epilepsia pueden reducir el interés por la actividad sexual en la persona, la mayoría de las mujeres con epilepsia pueden quedar embarazadas. Además, las mujeres con epilepsia tienen un 90 por ciento o más de posibilidades de tener un bebé normal y saludable, y el riesgo de defectos de nacimiento es solamente de cerca del 4 al 6 por ciento. El riesgo de que los niños de padres con epilepsia desarrollen ellos mismos la epilepsia es solamente de cerca del 5 por ciento, a menos que los padres tengan un tipo de trastorno que sea claramente hereditario. Los padres que están preocupados de que su epilepsia pueda ser hereditaria pueden consultar a un consejero genético para determinar cuáles pueden ser los riesgos. Durante el embarazo se puede realizar una amniocentesis y un ultrasonido de alta resolución para verificar que el bebé se está desarrollando normalmente y, si se sospecha de un problema, se puede utilizar un procedimiento llamado prueba de alfafetoproteína sérica para hacer el diagnóstico prenatal de muchas condiciones médicas.

Hay varias precauciones que las mujeres deben tomar antes y durante el embarazo para reducir los riesgos asociadas al embarazo y al parto. Las mujeres que están considerando quedar embarazadas deberían hablar con sus médicos para saber de cualquier riesgo especial asociado con su epilepsia y los medicamentos que están tomando. Algunos medicamentos contra las convulsiones, especialmente el valproato, la trimetadiona y la fenitoína, se sabe que aumentan el riesgo de tener un niño con defectos de nacimiento como paladar hendido, problemas cardíacos o defectos en los dedos de las manos y de los pies. Por esta razón, el médico le puede aconsejar a la mujer cambiarse a otros medicamentos durante el embarazo. Antes de tratar de quedar embarazada, la mujer debería, siempre que sea posible, darle al médico tiempo suficiente para cambiar los medicamentos en forma adecuada, lo cual incluye el tiempo necesario para ajustar la dosis de los nuevos medicamentos y para hacer pruebas que permitan determinar cuándo se han estabilizado los niveles sanguíneos de los medicamentos. Las mujeres también deberían empezar a tomar suplementos vitamínicos prenatales con bastante anticipación, especialmente que contengan ácido fólico, el cual puede ayudar a reducir el riesgo de ciertos defectos del nacimiento antes de concebir. Las mujeres que se dan cuenta que están embarazadas pero que todavía no han hablado con el médico sobre las formas de reducir los riesgos deberían hacerlo tan pronto como sea posible. Sin embargo, deberían seguir tomando los medicamentos contra las crisis epilépticas tal como han sido recetados hasta ese momento para evitar crisis que pueden ser prevenibles. Las crisis durante el embarazo pueden dañar al bebé en desarrollo o causar aborto espontáneo, particularmente si las crisis son graves. No obstante, muchas mujeres que han tenido crisis durante el embarazo han tenido bebés normales y saludables.

Las mujeres con epilepsia a veces experimentan durante el embarazo cambios en la frecuencia de sus crisis, aún sin cambiar de medicamentos. Cerca del 25 al 40 por ciento de mujeres tienen un aumento en la frecuencia de sus crisis mientras están embarazadas, mientras que otras pueden tener menos crisis durante el embarazo. La frecuencia de las crisis durante el embarazo puede ser influenciada por una variedad de factores, entre ellos el incremento del volumen sanguíneo durante el embarazo, lo cual puede diluir los efectos de la medicación. Se deben vigilar los niveles sanguíneos de los medicamentos contra las crisis en las mujeres durante y después del embarazo y ajustar las dosis como corresponde.

Las mujeres con epilepsia que están embarazadas deberían tomar vitaminas prenatales y dormir lo suficiente para evitar las crisis causadas por la falta de sueño. También deberían tomar suplementos de vitamina K después de las 34 semanas de embarazo para reducir el riesgo de un trastorno de coagulación sanguínea en los recién nacidos llamado coagulopatía neonatal, que puede ser causado por la exposición fetal a los medicamentos contra la epilepsia. Por último, deberían recibir un buen cuidado prenatal, evitar los productos del tabaco, la cafeína, el alcohol y las drogas ilegales, y tratar de evitar el estrés.

El parto generalmente procede de forma normal para las mujeres con epilepsia, aunque existe un riesgo levemente mayor de hemorragia, eclampsia, parto prematuro y cesárea. Los médicos pueden administrar medicamentos antiepilépticos por vía intravenosa y vigilar los niveles sanguíneos de los medicamentos anticonvulsivantes durante el parto para reducir el riesgo de que el parto desencadene una crisis. Después de nacer, los bebés tienen a veces síntomas de abstinencia de los medicamentos contra las convulsiones que toma la madre, pero esos problemas desaparecen en unas pocas semanas o meses y generalmente no causan efectos graves o de largo plazo. Los niveles sanguíneos de los medicamentos anticonvulsivantes deberían revisarse frecuentemente en la madre después del parto, debido a que la medicación a menudo necesita ser disminuida.

Los medicamentos contra la epilepsia no deberían influenciar la decisión de la madre de amamantar a su bebé. Solamente un número pequeño de medicamentos contra la epilepsia son secretados en la leche materna, generalmente no en cantidades suficientes para dañar al bebé y en cantidades mucho menores a las que el bebé estuvo expuesto en el vientre materno. En contadas ocasiones, el bebé puede estar excesivamente somnoliento y alimentarse mal, por lo que estos problemas deben ser vigilados muy de cerca. Sin embargo, los expertos creen que los beneficios de amamantar al bebé superan los riesgos que puedan existir, con unas contadas excepciones.

Para aumentar el conocimiento de los médicos sobre la forma en que los diferentes medicamentos contra la epilepsia afectan el embarazo y las posibilidades de tener un bebé saludable, el Hospital General de Massachussets (Massachusetts General Hospital en inglés) ha iniciado un registro nacional de mujeres que toman medicamentos antiepilépticos mientras están embarazadas. A las mujeres que se inscriben en este programa les dan materiales educativos sobre la planificación antes de concebir y el cuidado perinatal y se les pide información sobre la salud de sus hijos (esta información se mantiene en forma confidencial). Las mujeres y los médicos pueden comunicarse con este registro llamando al 1-888-233-2334 ó 617-726-1742 (fax: 617-724-8307).

Las mujeres con epilepsia deberían están enteradas de que algunos medicamentos contra la epilepsia pueden interferir con la eficacia de los anticonceptivos orales. Las mujeres que deseen utilizar anticonceptivos orales para prevenir el embarazo deberían hablar de esto con sus médicos, quienes también pueden recetar una medicación antiepiléptica diferente o indicar otras formas de evitar un embarazo no planeado.


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Epilepsia: Dispositivos Implantables

El estimulador del nervio vago fue aprobado en 1997 por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) para su uso en personas con crisis que no son bien controladas por los medicamentos. El estimulador del nervio vago es un dispositivo que funciona con pilas y que se implanta quirúrgicamente bajo la piel del pecho, muy parecido a un marcapasos, y se conecta con el nervio vago en la parte baja del cuello. Este dispositivo envía descargas de energía eléctrica al cerebro por la vía del nervio vago. Esta estimulación reduce las convulsiones entre cerca del 20 al 40 por ciento en promedio. Generalmente, los pacientes no pueden dejar de tomar los medicamentos antiepilépticos por el hecho de tener el estimulador, pero experimentan a menudo menos crisis y pueden estar en capacidad de reducir las dosis de sus medicamentos. Los efectos secundarios del estimulador del nervio vago son generalmente leves, pero pueden incluir ronquera, dolor de oído, dolor de garganta o náuseas. Ajustar la cantidad de estimulación utilizada puede usualmente eliminar la mayoría de los efectos secundarios, aunque típicamente persiste la ronquera. Las pilas del estimulador del nervio vago deben ser reemplazadas aproximadamente una vez cada 5 años; esto requiere una cirugía menor que generalmente puede ser realizada en forma ambulatoria.
Varios dispositivos nuevos para el tratamiento contra la epilepsia pueden estar disponibles en el futuro. Los investigadores están estudiando si la estimulación magnética transcraneal (EMT), un procedimiento que utiliza un poderoso campo magnético (imán) en la parte externa de la cabeza para influenciar la actividad cerebral, puede reducir las crisis. También tienen la esperanza de crear dispositivos que se puedan implantar para administrar medicamentos a partes específicas del cerebro.

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National Institutes of Health
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Epilepsia: Tratamiento quirúrgico

Cuando las convulsiones no pueden ser controladas en forma adecuada con los medicamentos, es posible que los médicos recomienden que se evalúe si debe hacérsele cirugía a la persona. La cirugía de epilepsia es realizada por un equipo de médicos en los centros médicos. Para decidir si una persona puede beneficiarse de la cirugía, los médicos toman en consideración el tipo o los tipos de crisis que tiene. También toman en cuenta la región del cerebro que está involucrada y qué tan importante es esa región para el comportamiento diario. Los cirujanos evitan operar generalmente en áreas del cerebro que son necesarias para el habla, el lenguaje, la audición u otras habilidades importantes. Es posible que los médicos realicen pruebas como la prueba de Wada (administración del medicamento amobarbital en la arteria carótida) para encontrar las áreas del cerebro que controlan el habla y la memoria. A menudo vigilan intensamente al paciente antes de la cirugía para poder señalar la ubicación exacta en el cerebro donde se inician las convulsiones. También pueden usar electrodos implantados dentro del cráneo para registrar la actividad cerebral en la superficie del cerebro. Esto ofrece mejor información que un EEG externo.

Durante una conferencia de consenso sobre la cirugía de epilepsia, organizada por los Institutos Nacionales de la Salud en 1990, se concluyó que hay tres grandes categorías de epilepsia que pueden ser tratadas exitosamente con la cirugía. Estas incluyen las crisis focales, las crisis que se inician como focales pero que luego se propagan al resto del cerebro y la epilepsia multifocal unilateral con hemiplejía infantil (como es el caso de la encefalitis de Rasmussen). Generalmente, los médicos recomiendan cirugía solamente después de que los pacientes han tratado dos o tres diferentes medicamentos sin que estos hayan surtido efecto, o si hay una lesión cerebral identificable (un área dañada o disfuncional) que se cree es la causante de las crisis.

Un estudio publicado en 2000 comparó los resultados de la cirugía con los resultados de un año adicional de tratamiento con medicamentos antiepilépticos en personas que llevaban largo tiempo con epilepsia del lóbulo temporal. Los resultados mostraron que el 64 por ciento de pacientes que tuvieron cirugía dejaron de tener crisis, comparado con un 8 por ciento de aquellos que solo siguieron con la medicación. Debido a este estudio y a otras evidencias, la Academia Americana de Neurología (American Academy of Neurology o AAN, por su sigla en inglés) ahora recomienda cirugía para tratar la epilepsia del lóbulo temporal cuando los medicamentos antiepilépticos no son eficaces. Sin embargo, el estudio y las directrices de la AAN no dan orientación sobre qué tan largas o graves deberían ser las convulsiones o cuántos medicamentos deberían ser tratados antes de que se considere realizar la cirugía. Un estudio a nivel nacional se encuentra ahora en marcha para determinar con qué prontitud se debe realizar la cirugía de la epilepsia del lóbulo temporal.

Si se considera que la persona es una buena candidata para la cirugía y tiene convulsiones que no pueden ser controladas con los medicamentos que hay disponibles, los expertos generalmente están de acuerdo en que debe realizarse la cirugía lo más pronto posible. Puede ser difícil para una persona que ha tenido convulsiones durante años readaptarse completamente a una vida libre de convulsiones si la cirugía tiene éxito. Es posible que la persona nunca haya tenido la oportunidad de desarrollar un grado de independencia y puede haber tenido dificultades en la escuela o el trabajo que se hubieran podido evitar con un tratamiento temprano. La cirugía siempre deberá hacerse contando con el apoyo de especialistas de rehabilitación y consejeros que le pueden ayudar a la persona a manejar las numerosas situaciones psicológicas, sociales y laborales.

A pesar de que la cirugía puede reducir significativamente o hasta detener las crisis en ciertas personas, es importante recordar que cualquier clase de cirugía conlleva cierto riesgo (generalmente pequeño). La cirugía de epilepsia no siempre es eficaz para reducir las crisis y puede causar cambios cognitivos o en la personalidad, aún en personas que son excelentes candidatas para la cirugía. Los pacientes siempre deberían preguntarle al cirujano sobre su experiencia, su índice de éxito y de complicaciones con el procedimiento que están considerando hacerse.

Aun cuando la cirugía detenga por completo las crisis epilépticas de la persona, es importante que se sigan tomando los medicamentos durante cierto tiempo para darle tiempo al cerebro de readaptarse. Los médicos generalmente recomiendan que se sigan tomando los medicamentos durante 2 años después de una cirugía exitosa, para evitar la ocurrencia de nuevas crisis.
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Cirugía para el tratamiento de condiciones subyacentes

En los casos en donde las convulsiones son causadas por tumores cerebrales, hidrocefalia u otras condiciones que pueden ser tratadas con cirugía, los médicos pueden operar para tratar estas condiciones subyacentes. En muchos casos, una vez que la condición subyacente ha sido tratada con éxito, las crisis de la persona también desaparecerán.
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Cirugía para extirpar el lugar de origen de la convulsión

El tipo más común de cirugía de epilepsia es la extirpación del lugar de origen de la crisis o pequeña área del cerebro donde se originan las crisis. Este tipo de cirugía, que los médicos pueden llamar lobectomía o lesionectomía, solamente es apropiada para las crisis focales que se originan en una sola área del cerebro. Por lo general, las personas tienen una mejor posibilidad de quedar libre de crisis después de la cirugía si el lugar de origen de la crisis es pequeño y bien definido. Las lobectomías tienen un 55 y 70 por ciento de éxito cuando el tipo de epilepsia y el lugar de origen de la convulsión están bien definidos. El tipo más común de lobectomía es la resección del lóbulo temporal, la cual se realiza en personas con epilepsia del lóbulo temporal. La resección del lóbulo temporal causa un reducción significativa o un cese completo de las convulsiones en aproximadamente el 70 - 90 por ciento de las veces.

Transección sub-pial múltiple

Cuando las convulsiones se originan en partes del cerebro que no pueden ser extirpadas, los cirujanos pueden realizar un procedimiento llamado transección sub-pial múltiple. Durante este tipo de operación, la cual se ha realizado comúnmente desde 1989, los cirujanos hacen una serie de cortes que están diseñados para prevenir que las convulsiones se propaguen a otras partes del cerebro, a la vez que se dejan intactas las capacidades normales de la persona. Cerca del 70 por ciento de los pacientes que son sometidos a la transección sub-pial múltiple tienen una mejoría satisfactoria en el control de las convulsiones.

Callosotomía

La callosotomía o el corte de la red de conexiones neuronales entre las mitades derecha o izquierda, o hemisferios, del cerebro, se hace principalmente en niños con crisis graves que se inician en una mitad del cerebro y se propagan hacia la otra. La callosotomía puede eliminar las crisis de caída y otras crisis generalizadas. Sin embargo, el procedimiento no detiene las crisis en el lugar del cerebro donde se originan y estas crisis focales pueden hasta aumentar después de la cirugía.

Hemisferectomía y hemisferotomía

Estos procedimientos retiran la mitad de la corteza cerebral o la capa exterior. Son utilizados predominantemente en niños que tienen crisis que no responden a los medicamentos debido a un daño en solo la mitad del cerebro, como ocurre con condiciones médicas como la encefalitis de Rasmussen, el síndrome de Sturge-Weber y la hemimegencefalia. Aunque este tipo de cirugía es muy radical y se realiza solo como última opción, con frecuencia los niños se recobran muy bien de este procedimiento y generalmente sus crisis cesan del todo. Con una rehabilitación intensa, recuperan a menudo casi todas las habilidades normales. Debido a que la posibilidad de una completa recuperación es mejor en niños más pequeños, la hemisferectomía debería ser realizada tan pronto en la vida del niño como sea posible. En muy contadas ocasiones se realiza en niños mayores de 13 de edad.
National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS)
National Institutes of Health
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